El e-mail por el que me vetó el Biciclown

Ya que me habéis preguntado algunos, os cuento…

Ayer el Biciclown se quejó a sus fans por no financiarle su libro. Le parecía alucinante tener más de 20.000 seguidores y sólo 129 patrocinadores. La estrategia plañideril le salió bien porque, de hecho, hoy ya había conseguido financiar su libro. Sin embargo, muchos le criticamos en público y a mí me escribió un par de e-mails antes de hacer mutis por el foro y vetarme de su perfil en Facebook.

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El detonante de mi ostracismo fue la respuesta que le envié ayer y que reproduzco a continuación, o bien otro e-mail en el que le taché de “ególatra”, y que también incluyo al final de esta entrada.

A continuación podréis leer el texto de mis e-mails, por si a alguien le interesa retomar las ideas colaborativas que a él no le han interesado (y que he marcado en negrita).

“Hola, Álvaro:

Tienes razón: no tengo derecho a darte ninguna lección así que te pido disculpas por los azotes en público. Sin embargo, eres ya famoso y con tantos seguidores esto te va a pasar más a menudo de lo que tú quisieras. Estás expuesto y supongo que tendrás que hacer como hacen otros famosos: ignorar a los trolls o reaccionar.

Pero ojo, yo no soy un troll, yo no he pretendido hacerte daño; para eso te estás valiendo muy bien tú solito… No sé si algún allegado o amigo te habrá dicho esto, pero si no es así, te lo diré yo, que no soy nadie:  al hablar de ti con otros amigos ciclistas, estamos de acuerdo en que estás perdiendo el norte.

Tu denuncia en público de un profesor que no te reparaba la furgoneta (¡mencionando el centro donde trabaja!), los reproches a un político que no te hizo caso, tanto quejarte de que no te financiamos, burlarte de las mujeres ciclistas llamándolas “batgirls” (si les enorgullece viajar solas, déjalas cantarlo a los cuatro vientos porque de verdad son MUY valientes)… La mitad de tus mensajes en Facebook son feos, emanan negatividad y no parecen conducir a nada: dan la impresión de un hombre desesperado que intenta encontrar algo a que aferrarse porque ha dejado de pedalear y está resentido y aburrido.

Cualquier gurú de los negocios te diría que no hay nada más contraproducente para los negocios que una actitud quejumbrosa. Al quejarte de que no te financiamos, se nos quitan todas las ganas de financiarte.

Yo no sé cuál es tu situación y a lo mejor, aunque parezcas desesperado, no es así. Pero si te aburres y buscas ideas para ocupar tu tiempo, pregúntanos a los ciclistas y a lo mejor de alguna iniciativa saldrá una forma de vida que te dé cierta estabilidad económica.

Talleres de reparación de bicis en los que ayudan voluntarios, asociaciones de ciclistas que estén activamente haciendo campaña para que no se imponga el seguro obligatorio, empoderamiento de minorías a través de la bicicleta, recoger comida de los restaurantes y repartirla a los sin techo con tu bici… Incluso retomar tus conocimientos de Derecho y ayudar a refugiados e inmigrantes, ya que sabes tantos idiomas. ¡Hay tantos campos en los que podrías estar presente y lanzar tu mensaje desde una actitud positiva!

Que no es lo mismo decirnos: “Hijos de puta, mucho like pero no me financiáis mi libro” (así nos ha sonado) que publicar: “Taller de movilidad en bici para refugiados sirios; aporta tu donativo para ayudarnos a crecer” (o algo por el estilo).

Te deseo mucha suerte y sobre todo, un cambio de actitud. Pero si consideras que no tienes que cambiar nada, pues también está bien: al fin y al cabo eres libre como el viento para conducir tu vida como estimes más oportuno.

Un saludo, ¡que todo vaya bien!”

En su contestación lo único que destacó fue el epíteto “Hijos de puta”, o sea que o no se leyó mi e-mail al completo, o hizo una lectura interesada y muy selectiva, tras lo cual le taché de “ególatra”.

Mi último mensaje se reproduce a continuación:

“Espero que hayas leído más allá de la única frase con la que pareces haberte quedado de todo el e-mail… Es una pena, verdaderamente pareces un rencoroso resentido, y encima ególatra (yo, yo, y solo yo).

Sin embargo, seguiré leyéndote porque tu hazaña ya te transciende a ti mismo. Me quedo con el Biciclown (el personaje) y no con Álvaro (la persona).

Reitero mis deseos de que cambies, aunque quizás siempre has sido así y no lo veíamos.

Saludos.”

Fiel a mi palabra de seguirle pese a comportarse como un impresentable, le compré su último libro, y espero sinceramente que me llegue porque quiero leerlo.

To be continued.

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Imagen y texto tomados de la Wikipedia

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5 Comments

  1. Menudo imbécil. Ya simplemente el hecho de que se queje públicamente de que nadie le financie su libro y su documental es indicativo del tipo de persona que es. Y si encima te ha bloqueado por darle tu opinión, más razón para pasar de él.

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Elena! Es verdad que lleva tiempo ya comportándose como un imbécil desagradecido, pero aún tiene tiempo y edad para cambiar, que rectificar es de sabios… No seré yo quien le diga más, ya lo intenté y fracasé. Si sigue equivocándose, es su problema.

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  2. Pues ya sabes que hay mucho “agradecido” hasta que consiguen su objetivo y por lo comentado a éste se le veía el plumero de lejos. No desistas en tu empeño de seguir mejorando este mundo a tu manera.
    4ever following you 🙂

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    1. Gracias, Fer. Este pájaro de hecho no oculta en absoluto su plumero. Quiere ganar dinero y ya. Porque lo vale, por su cara bonita y porque lleva 12 años merodeando y ahora quiere una vida cómoda y relajada. Tanto que podría hacer por el ciclismo… En fin, quizás recapacite y cambie. A mí ya me da igual pero espero que sí.

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