Este mes estuve una semana en Gran Canaria, y a poco me supo. Anduve muy atareada asistiendo a un congreso, preparando una charla, perfilando proyectos y visitando a amigos y, por primera en vez en todas mis visitas a la isla desde aquella vez primera en 2004, no me bañé en la playa de Las Canteras. Me quedé con hambre de arena y salitre en la piel y, aunque luego pude resarcirme con un bañito junto al puerto de El Médano —ya de regreso en Tenerife—, no fue lo mismo. Soy mujer de rituales: en toda visita a Las Palmas, mi ciudad favorita de todos los tiempos, no puede faltar una peregrinación al portal del bien llamado edificio Océano, donde viví cuatro maravillosos años, una empanada argentina del Mafalda, donde tantas veces me senté a desayunar y a estudiar o leer el periódico, y un bañito en Las Canteras, rain or shine, a pelo o con neopreno. Al menos me di el gustazo de ir en bici por la ciudad y hablar de proyectos ciclistas, y eso sí me supo.

Las Palmas de Gran Canaria
Llegué a la capital con un coche gigantesco que me había prestado mi querida y gallarda —hace falta valor para prestarme un bólido— amiga M. y tuve la enorme suerte de aparcar a la primera, y sin destrozos, en el barrio de La Isleta. Yeray, de la asociación Mejor en bici, había pospuesto nuestra quedada hasta más tarde por hallarse ocupado con una actividad ciclista con adolescentes esa tarde, así que me dirigí rauda por el paseo de Las Canteras a mi siguiente cita.

Había quedado en la plazoleta de Farray para tomarme un cafecito con mi amigo Manne, que estaba esos días por la ciudad. Manfred, Manne para los amigos, es un artista, principalmente pintor y litógrafo, pero también escultor, que conocí hace unos trece años en esa misma placita donde precisamente nos veríamos en esta ocasión, como en tantas otras. Aquella primera vez el destino quiso que me preguntase precisamente a mí dónde estaba la Escuela Oficial de Idiomas y yo, no solo le indiqué la ubicación y le informé de la oferta de cursos, sino que también me presté a ayudarle a salvar el obstáculo del escalón de la entrada a la escuela para que él pudiera experimentar por sí mismo la decepción que le había vaticinado: no podría matricularse fuera de plazo (ahora creo que sí se puede matricular uno cuando quiera, con ciertas limitaciones). Aquel encuentro se saldó con un intercambio de teléfonos y la promesa mía de encontrarle profesor de español (sería Magec quien tomaría aquellas riendas); años más tarde, tras muchas visitas de él a Gran Canaria y una de Pak y mía a Berlín, aquí seguimos, salvando obstáculos espacio-temporales para vernos y charlar cuando nos cuadre.


Mientras bebíamos a sorbitos yo un té y él, como buen alemán, una soberana cerveza, le expliqué la vorágine de mi presente y mi intención esa tarde de conocer, de mano de Yeray, la iniciativa Sitycleta sin límites con la que la asociación Mejor en bici ha llevado la yayacleta a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Secretamente buscaba entusiasmarlo y que él se declarase futuro fan y usuario de la yayacleta, pero fue muy diplomático y algo tibio en sus respuestas, seguramente porque le faltaba ver para creer. Un accidente en Ámsterdam mientras él iba en bicicleta puso a Manne en una silla de ruedas hace unos treinta años, así que supongo que cualquier cosa que implique falta de control (por su parte) en la conducción le genera cierta desconfianza, como es perfectamente comprensible. Nos queda mucha vida por delante y espero poder un día convencerlo para ir él y yo de paseo en yayacleta.


A las 19:00 me despedí de él porque tenía que caminar hacia la isleta y además a esa hora comenzaba la última sesión en línea de mi Especialista en Mediación educativa con la EIM. Menos mal que me conecté porque, de la veintena de alumnos, solo nos prestamos a estar online otra alumna y yo (mi menda encima corriendo por la calle y sin auriculares). Me gustó tener ocasión de ponerle voz a mi idea pero mi intento de que la docente esbozase las partes de un proyecto para centros de educación reglada se quedó en agua de borrajas. Menos mal que días más tarde obtuve esa información en el otro Especialista que estoy cursando con la EIM de la mano del docente. J. Trujillo. Me está resultando dificilísimo encontrar buenos ejemplos de proyectos comunitarios o educativos para ver las secciones más importantes en que debe dividirse. Yo comprendo que el trabajo que llevan detrás es enorme y sus autores quieran protegerse del plagio. Pero si yo hago un curso para aprender a desarrollar un proyecto, espero poder aprovechar bien mi tiempo, que es oro. Yo sí difundiré mi proyecto cuando lo tenga elaborado y cuaje en algo concreto.

Y por fin di con Yeray y el tallercito que llevan en la Plaza del Pueblo en La Isleta. Se le veía cansado, tras las tres horas de trabajo con chiquillos y cargando bicis, pero se sentó conmigo a charlar un ratito de buen grado en la plaza.
Apenas mencioné de corrido mi experiencia cicloviajera en América, narrada en este blog y en http://www.pakette.org, y mi escasa pericia técnica como mecánica antes de anunciar mi interés por aprender a llevar una yayacleta y colaborar en difundir el uso de la bici. Yeray me explicó muchos de los proyectos en que han estado envueltos, con centros escolares y con varias asociaciones además de la suya propia, Mejor en bici. Lamenté no haber llevado lápiz y papel porque me dijo muchas cosas interesantes de las que me quedé con el proyecto que ya he mencionado y de la que hay bastante información, Sitycleta sin límites, con el dato de quienes me pueden vender una yayacleta en España (Biciclot en Barcelona y Txita en Donosti) y con la promesa de favorecer el contacto con Tenerife por la bici, que aún no me habían respondido al e-mail que les hice llegar a través de ConBici. También quedé en hacer averiguaciones sobre cómo es organizar un evento en el CICCA, ya que allí se celebraría el congreso al que asistí un par de días más tarde.
Me despedí de Yeray con ganas de asociarme y hacer más por la bici, y la idea loca de ofrecerle a Pak por su cumple un curso de yayacleta que finalmente se celebró el día 19 (la oferta la hice pero no cuajó, por desgracia, así que iré a formarme yo sola en La Laguna el próximo viernes 26).


Santa Brígida
Al día siguiente preparé a trancas y barrancas una charla que di luego por la tarde en la EOI de Santa Brígida por mor de mi amigo T. y el inestimable apoyo de L., que ha sido objeto de una entrada autónoma en el blog de Pak: https://pakette.org/our-trip-to-america-how-it-all-started/.
En la charla, que di en dos sesiones a cuatro grupos de niveles diferentes, expliqué en inglés y en tono jocoso cómo fueron los preparativos de nuestro épico viaje por América durante once meses.
A ustedes, mis fieles y escasos lectores, les puedo confesar que me da apuro ser yo quien hable del viaje y no su gran artífice, Pak, sin el cual dicho viaje y este blog, y la nueva TE que soy yo, no habrían sido posibles.


Congreso de Asetrad
Asistí muy tímidamente al Congreso del 20.° aniversario de Asetrad, asociación de la que formo parte desde hace poco, y debo reconocer que la experiencia fue muchísimo más grata de lo que me esperaba (no tengo en buena estima asistir a congresos). Aprendí mucho y anoté una barbaridad de ideas que aún he de procesar, antes de poder compartir. Quiero dar las gracias a E. por animarme a ir y a C. por contagiarme su entusiasmo.
Supe, a raíz de una conversación agridulce, que no estoy preparada (aún) para hablar de cómo se entrelazan la mediación y la interpretación en sesiones en las que los mediados requieran el uso de varios idiomas. Me falta un buen bagaje teórico y el andamio sólido de la experiencia (en mediación, sobre todo, porque en interpretación ya tengo). Habré de aprender a callarme para decir, tonterías, las justas, y por eso callo ahora también, hasta que haya leído más y aprendido lo necesario para hablar con propiedad de este tema.
La mejor decisión que tomé en torno a este evento fue alojarme en el Cactus Host porque allí me prestaron una bici y pude ir al congreso en bicicleta, emulando los tiempos en que me iba todos los días a estudiar en bici, desde la playa de las Alcaravaneras hasta Vegueta, pedaleando junto a mi amante, el océano.



Arucas, Cardones, Teror, Agaete
El llevarme el coche estaba justificado porque tenia muchos más amigos a los que ver, además de a Manne y a T. En el bellísimo Arucas pasé un ratito muy agradable con D., en Cardones cené con mis maravillosos M., M., M. y Y., en Teror me tomé un cafetito con I. y P. Culminé mi visita canariona con una jolgoriosa celebración de Eurovisión llena de baile y muchas risas.





¡Te amo, Gran Canaria! Algún día cumpliré mi sueño de volver a vivir en tus tierras y a bañarme en tus aguas. Solo me falta la ardua tarea de convencer a Pak…
Este blog es medio serio, no me lo tengan muy en cuenta. Lo escribo siempre rápido y a trompicones, y a menudo lo post-edito para corregir o añadir información. NO lo leas en el e-mail, sino en el blog. Te agradezco enormemente tu tiempo y tus sugerencias de corrección.
Tu ganas de volver y nosotros ganas de que vuelvas para poder compartir un ratico más!!
Buen viaje nos vemos a tu vuelta. Kisses kisses.
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¡Gracias, Iván! ¡Me alegro mucho de haberles podido ver! ¡Hasta muy pronto! Abrazos miles 😘
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