Fragmentos de mi diario, en orden cronológico inverso.
Día 168 del viaje, sábado 3 de noviembre. Doce días ya sin pedalear. Hemos madrugado y estamos a la espera de ayudar a Jeremy a mover muebles de su antigua casa a esta. Mientras no se enganchen ni se mojen los cables del Holter, Pak puede hacer vida normal.
Reconozco que estoy algo gris. Me pregunto si habré gafado yo este viaje. Soy un poco bruja, y a menudo se me cumplen los designios. Tantas veces en Ontario pensando que este sería mi punto final… Voy a empezar a exclamar en voz alta que quiero continuar, a ver si así me escuchan los Hados.
Va a ser un día movidito en la casa: que si la baby shower de Ashley, la hijastra de Anneka, que si partido de fútbol americano…
Se me sigue haciendo extraña, pero cada vez menos, esta vida de comfort, calor, electricidad disponible en todo momento… Solo la ropa que llevo, la misma de hace 5 meses, y la musculatura que aún palpo bajo la ropa, me recuerdan que soy ciclista. Y las bicis, claro… Vemos nuestras bicis todos los días, apalancadas y solitarias en el porche, como potrancas aburridas de mirar caer la lluvia (pero hace sol).
Mientras vamos en coche y contemplo el paisaje, me doy cuenta de que este viaje me ha marcado para siempre: en lo sucesivo, en todas las carreteras por las que circule en esta vida me fijaré en el arcén: ¿es ancho, óptimo para rodar, sin baches ni basura desparramada? Y también en el exterior de los edificios: ¿tienen salida de agua, y enchufe para cargar nuestros dispositivos electrónicos? Algunas esquinas parecen perfectas para plantar la tienda…
Sí, como dice Susana: lo quiera o no lo quiera admitir, el ciclismo y el nomadismo me han transformado.
Día 167 del viaje, viernes 2 de noviembre. Hemos dormido bien; a Pak no le molestan los cables del Holter.

Hemos ayudado a Mike a limpiar las cazuelas de la cena de los sin techo, que ya era hora desde el miércoles…
Luego hemos charlado animadamente en el porche, disfrutando del solecillo; le traduje a Mike las frases “más célebres” de Rajoy para que viera que no son el único país en haber votado a un presidente con menos cerebro que un mosquito. Nos hemos echado unas buenas risas…
Luego hemos caminado un rato hasta un supermercado donde no habíamos estado antes y hemos hecho compra gorda, multitud de comida a granel: café, granola…
Pak prepara escalivada en estos momentos y yo estoy ayudando con los demás ingredientes para una opípara cena.
Día 166 del viaje, jueves 1 de noviembre. Hoy hace una semana del desmayo, y hace 10 días que llegamos a Forest Grove. Nos sentimos muy afortunados de estar aquí, tan bien acogidos por los Totman, cerca de Portland y de todos los especialistas, y de que nos hayan atendido tan pronto, pero los días pasan y aún no sabemos a qué atenernos. ¿Podremos seguir el viaje? ¿Habrá que volver? ¿O los médicos nos dejarán la elección a nosotros?
Hoy fuimos a ver a un cardiólogo y no vio nada raro en las pruebas hechas hasta ahora. Más tarde le pusieron el Holter y volvimos a tiempo de ir a ayudar a Anneka con su closet, yo clasificando ropa donada y Pak ayudando abajo con el registro de la ropa que se llevaba la gente (controlan un poco el tema para evitar que haya peña montando un negocio de ropa usada a costa de las donaciones).
Llegamos a la casa unas tres horas después y Anneka nos propuso ir a su clase de aquagym. Pak no podía mojar el Holter y yo estaba muy perezosa, pero me obligué a ir y no me arrepentí: fue muy liviano y divertido, en una clase en la que mi menda bajaba la media de edad (¡pero yo era la más torpe!), y acabamos la clase charlando en el jacuzzi. ¡Una gozada!
Día 165 del viaje, miércoles 31 de octubre. Hoy la única prisa que había para levantarse era ayudar a Shari y a Mindi a preparar la cena de los sin techo, ya que hoy era día de reparto. Así que no madrugamos mucho y desayunamos tranquilos antes de ponernos a pelar y cortar papas, zanahorias, apio…
Tras ayudar como pudimos a preparar la enorme olla de potaje, cumplimos nuestra promesa de cortar las dos calabazas que sobraban y hacer unas buenas Jack’o lanterns. Pak vació una calabaza y yo me ocupé de la otra, y luego me fijé en unos modelos que tenían por ahí para perfilar la forma. Me resultó muy fácil y me lo pasé muy bien cortando las calabazas; las estupendas navajas que me dejó Shari facilitaron mucho la tarea.

Por la tarde fuimos al mercado del agricultor; nos encantó el buen ambiente, los disfraces… No sabía que lo de trick or treat se extendía también a las tiendas, que daban dulces a quienes les pedían. Charlamos con un antiguo colega de Mike y Shari que ahora va en silla de ruedas y me alegré de poder darle ánimos, que estaba bastante deprimidillo.
Y luego fuimos a repartir la cena. Fue un placer volver a ver a Johnny y los residentes más agradables y cariñosos. Algún que otro estaba más agitadillo. No sé si era por Halloween o porque habían entrado nuevos residentes y andaban con los ánimos algo soliviantados.
Hemos terminado la velada en casa viendo series policiacas, con cerveza y palomitas.
Día 164 del viaje, martes 30 de octubre. Hoy tuvimos que madrugar bastante para ir a hacer la resonancia en el cerebro. Íbamos acojonaditos porque el centro tenía muy mala crítica en Google y Yelp, pero la verdad es que el trato fue excelente. Hasta nos ofrecieron una intérprete… Rechazamos sus servicios porque no los necesitábamos (y también porque la pobre mujer hablaba peor que nosotros tanto el inglés como el español).
Lo que nos dejó bastante planchados fue que nos mandaron a urgencias en cuanto salieron los resultados, y no nos podían decir el motivo porque los radiólogos no pueden revelar ningún dato al paciente. Fuimos al servicio de urgencias y el médico no entendía qué hacía Pak allí, con esa pinta de estar tope sano.
Mandó el CD a su radiólogo y luego contactó con el neurocirujano para obtener una opinión, y entonces ya pudo comentar la resonancia: lo que habían encontrado no era reciente ni era relevante desde un punto funcional, ni mucho menos era causa de los desmayos.
Salimos de urgencias aliviados (hasta las enfermeras y los de recepción estaban aliviados) y nos fuimos a comprar a Costco. Aprovechamos para seleccionar los regalos con los que contribuiremos a la Christmas Experience que ha montado Anneka en la parroquia.
Cuando estábamos volviendo a Forest Grove, ¡arrea, el CD! Nos habíamos olvidado la resonancia en el hospital y hubo que volver.
Más de 300 km recorridos para ir a todas las visitas médicas hasta ahora… Hemos pagado la gasolina pero por supuesto no compensa todo el tiempo que nos han dedicado Mike and Shari.
Hemos cenado con toda la familia, pollo asado, jacket potatoes y ensaladita… El resto de la velada lo pasamos viendo un documental de National Geographic sobre Atlantis que sitúa esta civilización perdida en torno a las marismas de Doñana.
Día 163 del viaje, lunes 29 de octubre. Amanecimos bastante tarde; yo que quería haber estado en pie temprano para ver si agilizábamos el tema de las citas médicas que nos faltan. Sabíamos que Iati había autorizado tanto la visita al cardiólogo como la resonancia, pero dependíamos de los corresponsales estadounidenses para concertar las citas.
A las 10:30 aún no sabíamos nada y Pak llamó a la oficina en Florida; efectivamente, no habían movido un dedo para concertar la cita y encima hubo que explicar todo de nuevo porque no se enteraban (también es cierto que es complicado orientarse en una incidencia que engloba el corazón, la rodilla y el coco, sin saber cuál es el origen del problema).
Finalmente nos dijeron que la resonancia se haría el martes a las 9:00 (en un centro que tiene pésima reputación en las redes sociales; veremos…).
Tras comer sandwiches muy surferos que preparó Mike, pasamos la tarde cocinando, Pak su bizcocho y yo el cocido de garbanzos, y cenamos Shari, Mike, Pak y yo porque Anneka, Jeremy y Josiah estaban liados organizando Halloween.

Luego vimos la peli Brothers Bloom y resultó entretenidilla a pesar de ser malucha; eso sí, sigo sin tragar al petardo del Adrian Broody.
Resulta muy raro estar estos días de vida tan normal cuando hace menos de dos semanas éramos nómadas en bicicleta…
Día 162 del viaje, domingo 28 de octubre. Acompañamos a los Totman en su visita dominguera a su parroquia de la iglesia, como he relatado en esta entrada del blog.
Tras volver brevemente a casa, fuimos con Shari y Mike a comer a un restaurante, donde ya estaban algunos de sus vecinos parroquianos. Pasamos un ratito muy agradable charlando y comiendo y, para no pelear esta vez con si pagar o no pagar lo de ellos, acordamos entre todos pagar cada uno lo suyo.
Por la tarde fuimos Pak y yo al supermercado e hicimos una compra bien gorda, pero aún así me pareció poco para compensar todo lo que está haciendo esta familia por nosotros. Ya veremos cómo se dejan ayudar y compensar, quizás nos dejen pagarles la gasolina o algo de la factura de luz y agua.
Hicimos cena de sobras suculentas de pasta y ensalada y nos fuimos tempranillo a dormir.
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