Gili-healing: ejercicio cotidiano de thanksgiving

Ya estoy mucho mejor de mi rodilla y cervicales: en agosto hicimos un viaje de 21 días en bicicleta por Francia cuyas fotos podéis ver en http://www.pakette.org.

No hace mucho fue el día internacional de la salud mental, y ese día empecé a escribir un post que al final no publiqué porque quién soy yo para opinar.

Me voy a limitar a contaros que hace cosa de un mes y pico me puse en manos de una especialista en salud mental y fue una experiencia agridulce, grata pero también algo decepcionante. Por lo menos puedo decir que he cumplido. Soy una niña buena, soy diligente; escucho los consejos y los sigo si lo estimo conveniente.

La conclusión es que estoy bien, he leído ya tanto, y he desarrollado ya a lo largo de mi vida tantas estrategias y tantas formas de compensar mis pequeñas disonancias que probablemente no necesito probar nada nuevo, y medicarme al tuntún sin una patología clara sería arriesgado e inútil porque soy feliz, soy una adulta funcional, duermo bien y me alimento bien, no tengo personas tóxicas en mi vida y yo no soy, que yo sepa, tóxica para nadie.

Los cinco minitraumas que he sufrido a lo largo de mi vida, los he superado. Ya quisiera mucha gente tener el valor de enfrentarse a sus traumas y a las personas traumatizantes, como he hecho yo, y salir airosa de la experiencia.

He caído y he remontado, soy perfectamente consciente de mis cicatrices y me llenan de orgullo.

Todo lo que he aprendido, lo he puesto alguna vez en práctica. He trabajado en cuatro de las cinco profesiones para las que me he formado. La quinta profesión quizás no llegue nunca a ejercerla, pero aún no lo sé. Me queda mucho por delante.

He vivido muchas vidas, y aún vivo muy, muy intensamente. No me preocupa nada la muerte, la enfermedad, la soledad. De momento no me afectan.

Estoy orgullosa de ser quien soy: orgullosa de mis logros y mis renuncias.

Estoy profundamente enamorada y me siento correspondida.

Hoy, como muchos de vosotros, he llorado a mis muertos. Como dice la canción, all my tears have been used up.

No vivo en Canarias, es lo único que me atenaza el alma. Quiero bañarme en el mar, quiero ver esas puestas de sol, quiero sentir la arena bajo los dedos de mis pies. Pero para eso están los aviones.

O las escobas, witches.

Gracias por leer mis tontunas.

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