Hoy que han vuelto los mirlos, rescato este poemilla que publiqué hace ya tiempo, y que “despubliqué” en un acto de púdica autocensura.
La bienhallada
Los mirlos de nuestro jardín
me regalan la mirada.
se alegran de que haya vuelto:
me llaman la bienhallada.
Tras cientos de kilometros
—pronunciado como llana—
y esta noche en vela, rala
soy la más feliz del mundo
de encontrarme tus sabanas.
No llegué al aniversario.
Amor, anoche lloraba sentada
en el inmundo aeropuerto:
ya en el cielo clareaba.
Poetisa vulgar, freestyler
tanto en el verso como en la danza,
no me da el lenguaje para darte
el homenaje que me estalla
en estas entrañas, en estos pechos.
Ansío ya tu llegada.
