We’ve been looked after by our WarmShower hosts for the last four days — and we love their cycling-thematic fridges!
Very, very soon you’ll get a new post in English on http://www.pakette.org! In the meantime, if you dare, you may read fragments of my personal diary in Spanish.
(En orden cronológico inverso.)

Día 126 del viaje, sábado 22 de septiembre. Estamos remolones para salir de Penticton… ¡Aún en casa de Anna! Sabemos que nos espera otra jornada de cuestas, y hoy dormiremos en camping. Por suerte estos días hemos podido lavar y secar bien toda nuestra ropa, los sacos y la tienda de campaña.
Pereza…
Día 125 del viaje, viernes 21 de septiembre. Hemos salido de Kelowna con una lluvia fina que no molestaba demasiado para rodar. Un primer tramo por sendero en medio de un bosque y junto al lago, que pintaba muy bonito pero se ha tornado en un infierno en las últimas cuestas: Pak me tuvo que ayudar a empujar la bici… Por suerte han sido pocos kilómetros, y luego hemos tomado la carretera.

Además de haber sufrido un nuevo pinchazo en mi rueda delantera, hemos tenido que soportar un verdadero carrusel, arriba y abajo 70 kilómetros. Mucho trabajo para las piernas… Pero yo he ido a mi ritmito y Pak me iba esperando.
Hemos llegado a Penticton, a casa de Anna, nuestra anfitriona, ¡qué oasis! Ella no llegaba hasta las 7, pero nos indicó dónde encontrar la llave. Tras una merecida ducha calentita, hemos ido a comprar y hemos preparado la cena.
Hemos recibido a Anna con la mesa puesta, cervezas en ristre. ¡Se ha puesto muy contenta! Es un placer aportar algo a nuestros anfitriones, que tanto nos cuidan…
Día 124 del viaje, jueves 20 de septiembre. Hemos dormido genial, hoy sí, en el cuartito que nos dejaron Adrian y Natalie: con nuestras esterillas y nuestros sacos, no necesitamos más que un techo y un poco de silencio…

Hemos desayunado largo y tendido, y luego ha ido Pak a comprar repuestos para reparar su pinchazo mientras yo fregaba. Luego, hemos ido ambos a comprar ingredientes y cervezas para prepararles una cenita a nuestros anfitriones: gazpacho, tostadita de aguacate y ensalada. No hemos visto mucho de la ciudad, pero ayer ya vimos el puerto y hoy con los edificios chachis que hemos visto al ir a comprar, nos damos por satisfechos.
Hemos cenado los cuatro mientras compartíamos anécdotas de su viaje en tándem a Baja California (¡se hicieron sus propias alforjas!) y nuestro viaje so far…
Pak se está cortando el pelo ahora mismo y yo también necesitaría una rapada pero es demasiado tarde para montarles más jaleo a nuestros anfitriones.
Día 123 del viaje, miércoles 19 de septiembre. Hemos dormido mal: mucho calor, y la cama algo blanda. Nos hemos acostumbrado a las durezas del suelo y las camas nos resultan incómodas… Pero por supuesto, estamos inmensamente agradecidos a nuestros anfitriones por darnos techo, porque nos hubiéramos calado durante la noche. Diane nos ha acompañado 5 kilómetros hasta el sendero del antiguo ferrocarril.

¡Es un camino delicioso! Discurre entre dos lagos… Mañana soleada y tranquilita, rodada lisa y sin apenas gente. ¡Ideal!
La pena es que estaba cortado por obras a los 30 km y hemos tenido que llegar a Kelowna por la autopista, principalmente cuesta abajo pero espantosa por el estrés y el tráfico.
Estamos haciendo tiempo porque nuestros anfitriones, Adrian y Natalie, no llegan hasta las 5 de la tarde, y de todas maneras tenemos que ir despacio porque Pak ha pinchado y va hinchando la rueda cada dos por tres.
Hemos comido en un pub y de postre helado: un derroche que nos revienta un poco el presupuesto pero hacía tiempo que no íbamos a un restaurante y oye, algún lujito hay que permitirse para compensar tanto sufrimiento…
Estoy cansada a reventar: si puedo, dormiré larguísimo y tendido.
Día 122 del viaje, martes 18 de septiembre. He dormido genial junto a la tienda de la familia filipina, en Malakwa. Me puse tapones y descansé como una bendita: como si no hubiera mañana. Hemos ido por la Highway 97A, junto a lagos y playas, y luego por una paralela rural muy bucólica, donde había granjas dignas de un buen western.


Hemos llegado reventados a casa de Randy y Diane. Los 100 km de hoy, sumados a los 7 días sin parar anteriores, empiezan a hacer mella. Yo tengo que hacer un gran esfuerzo por ser sociable en estas condiciones…

Tras ducharnos (que buena falta nos hacía), hemos preparado la cena y charlado con nuestros anfitriones sobre rutas ciclistas. ¡Nos han dado muy buenos consejos para la siguiente jornada!
Día 121 del viaje, lunes 17 de septiembre. Hemos dormido muy bien, pero poco, en Poppi’s Guesthouse, porque anoche estuvimos cenando y surfeando internet hasta tarde. Qué deleite estar toda la tarde sentaditos en un sofá…

Esta mañana tardamos en salir porque Pak fue de compras por la ciudad: nuevo chubasquero, nuevo neceser… Luego hemos hecho unos 60 kilometrillos con bastantes cuestas hasta Malakwa, donde hemos preguntado en un restaurante y una tienda si nos dejarían acampar al lado y… ¡Bingo, la tienda nos dejó! Hemos cenado tranquilitos en su porche y parece que al fin pasaremos una noche acampados “de secano”.

Mañana dejamos la Highway 1 y menos mal, porque empieza a tener arcenes estrechísimos, sobre todo en los puentes, y el tráfico es demencial.
Pak ha cambiado de nuevo las cadenas tras los 1000 km de rigor… Creo que nos convendría también cambiar las cubiertas.

Gracias por leerme. Si te gusta mi blog, anota tu e-mail en el apartado correspondiente, a pie de página, y así recibirás alertas de las publicaciones. No me gusta mucho anunciar cada nueva entrada en las redes sociales, y lo haré solo excepcionalmente…