Remember you can read a more optimistic account of our travels at www.pakette.org. We’ll update our blog very soon!
Mientras tanto, tendréis que contentaros con una versión bastante íntima y ligeramente censurada de mi diario, en orden cronológico inverso…
No he hecho casi fotos esta semana. Manitoba no tenía paisajes muy interesantes. Pak sí habrá recolectado alguna escena curiosa, ¡así que no dejéis de seguirnos!
Día 105 del viaje, sábado 1 de septiembre. Hoy hemos hecho casi 95 km para llegar a Wapella, donde hemos aprovechado la laundromat comunitaria, que tiene baño, para tomar una ducha uno tras otro, por fin en pelotas y con un poco de intimidad. Gracias a mi poderosa imaginación (no tengo abuela) hemos colgado nuestra ducha solar de un palo que he encontrado y vamos, de lujo… Wapella no nos la pela, todo lo contrario, estamos encantados de estar aquí.
Aquí al lado está la biblioteca municipal y tenemos wifi, así que es un lugar ideal para reposar y quizás acampar cuando caiga la noche.
Me temía un día horroroso de viento, como ayer, pero por suerte las rachas chungas solo soplaron los últimos 15 km. Hubo tramos donde el viento nos empujó, viniendo del sureste.
Por la mañana tardamos en salir porque teníamos que cambiar las cadenas (otros 1000 km más), pero hemos ganado una hora de nuevo con el cambio horario al salir de Manitoba, así que todo fetén.
Día 104 del viaje, viernes 31 de agosto. Florian, nuestro quinto elemento desaparecido desde Brandon, nos escribió que está bien, que todo está perdonado, pero que prefiere seguir solo. Ya nos saca 150 km de ventaja así que veo poco probable que volvamos a coincidir.
La familia de Martin nos agasajó con un estupendo desayuno con gofres, y luego nos dejaron junto a un supermercado, donde compramos algo de comida y una doña nos regaló 20 dólares por nuestra cara bonita :-).
Hicimos los 70 y pico km con cierta dificultad por el viento. Como íbamos tan retrasados respecto a nuestros queridos speedies, comimos rapidejo al lado de la carretera y luego solo paramos para pesar nuestras bicis en una báscula para camiones, que iba por decenas de kg (no contaba unidades). Pak y su bici, 140 kg; Yo y mi bici, ¡120 kg!! Al pesarnos solos, la báscula decía que yo peso 50 kg y Pak, 60 kg, eso de contar de diez en diez es muy halagador… El caso es que Pak tiene más de 60 kg en las alforjas y yo más de 50 kg, lo que es una bestialidad. Tenemos que tirar y/o regalar varias cosas o nos va a dar algo subiendo las Rocosas.
Cuando llegamos a Virden, Alex y Flo ya habían encontrado dónde acampar: al lado del coso de rodeo del pueblo. Nos hemos contado nuestra tarde en Brandon mientras cenábamos tan a gustito sentados en las gradas del rodeo, y luego hemos podido rellenar sin problema nuestros depósitos para ducharnos.
Nos disponemos a pasar una noche tranquila, pues este sitio tiene doble cercado y ya sería raro que hubiera animales grandes…
Día 103 del viaje, jueves 30 de agosto. Gracias a los tapones pasé bastante buena noche, porque hubo mucho tráfico. Desayunamos y charlamos largo y tendido, con la otra pareja de franceses (normandos) que habían llegado por la noche. No teníamos mucha prisa porque solo faltaban 50 km para Brandon.
Ha hecho muchísimo viento: me costaba avanzar tanto o más que ayer. No logré en ningún momento alcanzar a Pak, Alex y Flo, aunque los tres me esperaron en algunos puntos, super amables, como siempre.
Ya comimos en Brandon mismo, en un parquecillo, y al rato apareció Martin, el hermano de Natalie, con sus dos nenes, que había venido a buscarnos para recogernos con su pick-up. Para saber quién es Natalie hay que remontarse a nuestra estancia en Gatineau, narrada en la semana 10 de mi diario y blog: Natalie es la muchacha que nos paró y espontáneamente nos ofreció quedarnos con su familia de Manitoba.
Y aquí estamos, como reyes, en casa de Martin, Lena, Sasha y Tatiana (sí, familia ruso-canadiense) dispuestos a pasar una noche silenciosa y tranquila en su estupendo diván de cuero.
También conocimos a otro hermano de Natalie, Christian, ciclista de pro. Estamos muy agradecidos a esta gente maravillosa que nos abre sus casas…
Alex y Flo están alojados también en el norte de Brandon, en la granja de una WarmShower. Bonne nuit, les amis !
Día 102 del viaje, miércoles 29 de agosto. Amanecimos muy descansados en el parque, porque apenas hubo ruidos que nos molestaran. Me levanté un pelín torpe: fundí uno de mis bidones al echarle agua caliente, rompí el tarro de café… Por suerte el resto del día no tuve más mala pata… Hablando de patos: vimos toda suerte de aves en el lago, ¡hasta pelícanos!!
Rodé un poco lenta por culpa del viento pero, tras comer en un camping en MacGregor, hemos llegado sin mayores complicaciones a un área de descanso con retretes y mesas.
Hemos cenado un cuscús muy rico que ha preparado Pak, con gengibre y champiñones, y luego he hecho una mini clase de español con Alex y Flo.
Nos interrumpieron dos franceses mochileros a los que dejó un coche, que han resultado ser también grandes viajeros con multitud de anécdotas.
En estos momentos están los cuatro franceses conversando alegremente, Pak surfeando y yo a punto de caer rendida en brazos de Morfeo, con tapones porque si no, el ruido del tráfico no me dejará dormir.
Día 101 del viaje, martes 28 de agosto. Otra noche en casa de Ryan, y fueron pocas horas las que dormimos, pues hasta las 23:00 no vino el amigo de Jacob a darnos el abrigo de Alex.
Hemos ido al MEC a que yo acabara de resolver dudas sobre el abrigo que me compré, y luego hemos intentado quedar en la ciudad con Alex y Florence, en vano porque ellos venían de más lejos.
Finalmente nos hemos encontrado en la carretera, con un timing perfecto. Nos hemos alegrado mucho de vernos y nos hemos abrazado los cuatro, y yo estoy muy feliz, aquí acampados escondiditos en un parque de Portage, en el rincón perfecto, después de una cena copiosa en la zona de picnic del parque y una duchita caliente gracias a los grifos de los baños y nuestra magnífica ducha solar.
No hemos sabido nada de Florian, a pesar de que Alex le ha enviado un nuevo mensaje de disculpa. Seguramente esté ofendido o entristecido por la acusación, y no me extraña.
Día 100 del viaje, lunes 27 de agosto. Dormí genial en la cama blandengue que nos proporcionó Ryan. Estaba tan agotada que hubiera podido dormir bien sobre un lecho de espinas. Pak creo que ha dormido peor.
Ayer volví a mirar en mis alforjas, por si me llevé yo el saquito de Alex inadvertidamente, pero no. Le he pedido a Pak que mire también. Jacob no ha encontrado el abrigo en la casa, con lo cual la tesis del robo que sostiene Alex sigue en pie. Yo sigo pensando que Florian tendría que ser muy gilipollas para robarle el abrigo a Alex. Espero que aparezca pronto.
Alex también (al igual que Pak) tiene un puntito perfeccionista del palo: “es imposible que YO pierda mi abrigo, alguien me lo ha tenido que robar”…
A ver qué sale de todo esto.
… Y al final apareció, el abrigo de marras, en Kenora, y un amigo de Jacob lo traerá para acá. Imagino que Alex tendrá que disculparse de nuevo ante Florian, y a lo grande…
Hemos pasado un día “consumista”: comida en un pub, compras varias en farmacias y supermercados, dulces filipinos… Por la noche le hemos preparado a Ryan gazpacho, tortilla de patata ¡sin huevo! (con harina de arroz y tapioca, receta que encontró Pak) y una ensaladaca con aguacates y de todo. Al fin y al cabo, él cocinó ayer para nosotros y hoy teníamos algo de tiempito. ¡Le ha encantado!

Día 99 del viaje, domingo 26 de agosto. Dormí fatal en el parque de Richer. Mucho ruido y presencia de gente por la noche que venía a pasear sus perros a altas horas. Me puse los tapones y fue peor, porque oía mi corazón latiendo arrítmicamente y me preocupé, maldita hipocondria. He dormido poco o nada.
El día ha comenzado mal por otros motivos también. Alex, que no ha vuelto a ver su abrigo desde Kenora, le ha soltado a Florian que quizás debería mirar en sus alforjas, no vaya a estar ahí el abrigo. Florian, sin decir palabra, ha desmontado las alforjas y las ha vaciado sobre una mesa en el parque. Luego ha vuelto a empaquetar todo y se ha ido.
Pak y yo hemos asistido atónitos a la escena. A mí me ha parecido muy fuerte que Alex insinuara que Florian le había robado el plumas, pero no sabíamos si eran sospechas infundadas o no. Cuando Florian se ha ido, Alex nos ha pedido disculpas por su reacción espontánea, y ha explicado que por un cúmulo de circunstancias no se fía de Florian, que ya son muchos momentos acumulados de egoísmo e individualismo por parte de nuestro pequeño hippy.
Yo le he dicho que le comprendo, porque soy un poco como él y prefiero decir las cosas que hacen la convivencia imposible con otras personas. Sin embargo, he añadido que yo lo habría hecho de otra manera: hablando los dos en privado, en lugar de mezclarnos a todos en una escena muy fea. En ningún momento Pak y yo hemos defendido a Florian, pero yo he insistido en que si la acusación no es cierta, es terriblemente ofensiva.
… Y de hecho esperábamos que Florian, ofendidísimo, se hubiera largado por patas, pero al salir del recinto del parque, estaba ahí sentado en la carretera. Le he preguntado si estaba bien y me ha dicho que por qué no iba a estar bien. No ha hecho ningún intento de hablar del tema y nosotros tampoco.
Durante la pausa de la comida, Alex se ha disculpado por la escena de la mañana, sin dar más explicaciones. Florian no ha pronunciado palabra y al rato se ha ido a fumar un cigarrillo unos metros alejado del grupo. Yo he cambiado de tema, apurada, y luego me he arrepentido de no aprovechar para hacer de mediadora en el conflicto. Al fin y al cabo, soy la abuela del grupo.
Estaremos separados en Winnipeg, cada segmento del grupo con anfitriones de WarmShowers diferentes.
Jornada de reflexión…