Semana 13: Pow wows o cómo enterrar el hacha de guerra

IMG_20180819_165107.jpgContinúo con una versión censurada de mi diario personal. No esperen literatura…

Día 91 del viaje, sábado 18 de agosto. Dormí fatal, entre el ruido de la carretera, el miedo a que apareciera un Mr Bates con un cuchillo en ese pueblo tan raro, y los ronquidos de Pak (pero me alegré por él, que llevaba tantos días sin dormir bien por culpa de la dermatitis).

Hoy pasamos de huso horario, 7 horas de diferencia con España (peninsular), y gracias a la hora ganada y al fresquito, nos plantamos en un plis en Upsala, pueblico con cuatro casas donde comimos. Hoy de nuevo estaba fuerte, y guié yo a los cuatro, qué responsabilidad y qué orgullo, que no les tocara las pelotas mi ritmo.

Con todo, pedaleé con cierta pesadumbre por la tarde. Me dolía el pecho de haber hecho tonterías contorsionistas con un hipopótamo de plástico, y sentía un cierto mal agüero, un sense of impending doom como el que ya relaté en mi blog.

Al llegar a English River, chás, apareció de la nada Florian, el quinto elemento que se nos había ido de Thunder Bay hace dos días. Así que ya somos cinco magníficos de nuevo, y como una petarda nos quiso cobrar por acampar en su terreno, hemos hecho un total de 118 km para llegar a una zona de descanso excelente, con lago incluido. Hemos cocinado juntos, jugado a las cartas… Y ahora falta que nadie nos moleste por la noche.

Día 90 del viaje, viernes 17 de agosto. Amanecimos bien descansados los cuatro, a pesar de que la fiestorra duró hasta la una y pico, según Pak (yo ni me enteré, caí rendida porque había sido una jornada muy dura por el calor). Me senti muy contenta y agradecida al universo por poder seguir viajando con esta pareja maravillosa, qué majos son y cuánta estabilidad nos aportan a nosotros dos, que discutimos menos y estamos menos amargados gracias a su agradable compañía.

… Con todo, hoy tuvimos pelotera de nuevo Pak y yo, porque al llegar a las bellísimas cascadas de Kakabeka he desmontado una alforja mía por un golpe torpe que sí, podía haberse evitado, y de nuevo me ha tocado sufrir las ironías y comentarios insultantes de Pak.

IMG_20180817_110852.jpgPor no montarle ahí el numerito, me he ido a toda velocidad, pedaleando rabiosa como el día que salimos de Wawa, mirando a la línea blanca de la carretera con la nariz fruncida, los dientes chirriantes, los puños crispados al manillar, sin importarme nada más que poner kilómetros entre nosotros.

Luego en la hora de la comida, mientras Alex y Flo compraban, le he hecho ya una primera advertencia de que no me voy a dejar insultar por una gilipollez que no afecta a nadie. Si soy torpe y desmonto mi alforja, tant pis, me como yo mi propia mierda y no hace falta que le ponga el Pak la guinda al pastel.

Le he recordado que hago este cochino viaje solo porque le quiero, porque a mí el mundo y la bici y la gente que nos sigue y nos deja de seguir me la pela, en el sentido que si me planto y vuelvo no sentiré vergüenza en la derrota, ni echaré de menos esta vida y mucho menos a quien me insulta cuando debería agradecerme que pedalee 80-100 km al día al borde de la extenuación, la insolación y el atropello.

Le he recordado que soy consciente de que soy dependiente de él para avanzar, pero que en cambio me sirvo muy bien solita para retroceder hasta Wawa, Ottawa o dondewa cojoneswa haya un aeropuerto que me devuelva a mi vida anterior a este via crucis de insultos y sacrificios.

Parece que ha captado el mensaje porque por la noche se ha disculpado, aquí en este pueblo fantasma de gente rarita, Keith.

Espero que sobrevivamos a la noche, acampados en este cementerio de coches abandonados. Necesitamos descansar porque mañana será una jornada de más de 95 km.

Día 89 del viaje, jueves 16 de agosto. Dormí mal sin ningún motivo para dormir mal, si acaso el miedo a pringarle la cama a nuestros anfitriones, con esto de estar en esos días felices de toda mujer. Desayuno portentoso con la familia entera (David, Jeanne, Patrick, Stephanie, Daphne y Cédric), antes de que se fueran las tres generaciones a recorrer el lago en canoa, y metedura de pata mía, al decirle a nuestra anfitriona que se despidieran de the girls. No me había coscado que la personilla de pelo largo era un chico, porque no caí en que Cédric es un nombre masculino.

Llevamos varias horas de recados por Thunder Bay y Alex y Florence intentan coordinarse con nosotros, sin mucho éxito por ahora. Espero que no se harten y sigan sin nosotros, porque ya me he hecho ilusiones de volverlos a ver.

… Y nos hemos reencontrado, ¡viva! Florian ya se había ido, pero hay que comprender que a él le quedan menos días para cruzar Canadá y se habrá agobiado con nuestra lentitud.

Hemos llegado a un pueblito, Murillo, y al llegar a la tienda Valley Foods hemos preguntado si podíamos acampar allí y May, la hija de los dueños, nos ha dicho que sí. Hemos cenado en la mesa junto a la tienda, bien regadito todo de cervezas, mientras en la zona posterior de la tienda se estaba organizando todo un tinglado, que luego supimos que era un ensayo de boda de un primo segundo. Cosas raras de este país…

Nos han ofrecido bebida y unas madalenas finlandesas de postre, mientras nos contaban que los futuros esposos son descendientes de franceses y finlandeses y que aunque son 3a o 4a generación, conservan las costumbres.

Hemos pasado un par de momentos muy graciosos, conversando con los invitados, que ya estaban medio borrachos (uno de ellos, Ray, nos dijo muy sinceramente que éramos outright stupid de ir hacia el oeste, siempre contra el viento). Y el momento de partirse de risa ha sido cuando Florence estaba intentando ducharse discretamente a manguerazo limpio y de repente han lanzado fuegos artificiales, se ha iluminado todo y de discreción, nada…

Día 88 del viaje, miércoles 15 de agosto. Nadie vino a echarnos ni a molestarnos a este pequeño reducto de Black Bay. Con todo, dormí mal y con el ánimo sombrío porque pensé que ya nos despedíamos de los franceses y no los veríamos más. Me he acostumbrado a este grupito y creo que cohesionábamos bastante bien.

IMG_20180815_082404.jpgHicimos el trayecto juntos hasta el desvío a la casa de nuestra anfitriona de Warmshowers, Steph, e incluso comimos y compartimos unas cervecillas antes de abrazarnos y decirnos adiós.

En casa de Steph hemos estado como sultanes: bañito en el lago, cena sanísima, habitación propia, colada… Para más inri, Patrick, su marido, es médico y le ha diagnosticado a Pak una dermatitis tópica y le ha dado una crema que ya mismo le ha empezado a curar, así que hemos podido cancelar la solicitud del seguro.

Día 87 del viaje, martes 14 de agosto. Pak ha dormido fatal, las erupciones de los antebrazos y las canillas le pican constantemente, y ya hoy por fin se decidió a contactar con la mutua para que le localicen a un dermatólogo en Thunder Bay.

Por suerte hoy haremos pocos kilómetros, unos 70, y mañana solo 40 para llegar a la casa de nuestra anfitriona de WarmShowers. Después de más de 10 semanas de acampada salvaje y baños en los lagos, va a ser alucinante darse una ducha de verdad.

Estamos ahora mismo de lo más perezosones, gorroneando internet en Nipigon porque encontrar wifi es casi como encontrar oro, aquí en Ontario.

Es un día de viento fresco y aunque haya que luchar contra él, lo prefiero al calor aplastante de ayer.

A ver qué playa y qué parajes nos depara la acampada libre de hoy…

Estamos ocultos tras un árbol en una zona protegida donde no se puede acampar, a ver si hay suerte y no viene un guarda y nos echa en mitad de la noche… Somos grandes maestros del camuflaje, porque a pesar de ser tres tiendas y cinco bicis,no se nos ve desde el parking.

Pak ha cambiado las cadenas porque ya habíamos hecho los mil y muchos km de rigor.

Día 86 del viaje, lunes 13 de agosto. Ayer nos fuimos todos a dormir “tarde”, para nuestros estándares, casi a las 11 de la noche. Mientras los demás jugaban a las cartas, yo ordenaba mis alforjas.

La noche de poco sueño se ha notado en una jornada de 85 km muy dura por el calor y la ausencia de viento. Las cuestas se hacían largas, interminables, la cabeza latiéndome de dolor, sudando a gota gorda y la piel ardiendo bajo la ropa, por suerte sin quemarse.

Tras una breve parada a comprar en Schreiber, y la maravillosa parada de rigor para comer en un lugar donde los indios hacen pow wow, hemos llegado a una playa desierta cerca de unas viviendas: el sitio que habíamos visto en iOverlander no era nada bueno para acampar, pero por suerte los vecinos nos han indicado que podemos usar la playa. Hemos apartado la comida porque, francamente, no sabemos qué fauna tendremos por aquí.

Día 85 del viaje, domingo 12 de agosto. Día de dormir largo y tendido gracias a que los pájaros y la temperatura nos dieron tregua. Colada tendida en una red de voley-playa y lujo de comida en un restaurante mientras gorroneábamos internet. Ideal…

Screenshot_20180819-165553.png

Leave a comment