Metro y medio

Hace ya varios días nos sobrecogió la noticia del homicidio de una pareja en el Camino de Santiago por un conductor borracho, que ha dejado a un adolescente de 12 años huérfano y probablemente traumatizado de por vida. Sí, he dicho homicidio y no simplemente atropello.

Nos tocó la moral y nos afectó por muchos y personales motivos, pero sobre todo porque hace un par de semanas (semana 5, relatada en este mismo blog) nosotros mismos sufrimos cada uno una caída y nos dimos cuenta de lo vulnerables que somos los ciclistas.

En nuestro caso no hubo mucho peligro porque no había tráfico y no íbamos muy rápido, pero generalmente en una caída el ciclista se juega, literalmente, el cuello. Ya de por sí es un riesgo enorme golpear el asfalto desde una altura y a una velocidad considerable, así que es esencial que los vehículos no añadan más situaciones de peligro al rebasar al ciclista.

¿Por qué hay que aminorar, y rebasar a los ciclistas respetando el metro y medio de distancia? He aquí algunos motivos:

– Para evitar el efecto succión que se produce cuando un vehículo de mayor dimensión sobrepasa al ciclista, cortando la corriente de aire y creando una situación de potencial pérdida de equilibrio.

– Para minimizar el riesgo de que un objeto que salga despedido del vehículo, por cualquier motivo, golpee al ciclista. En Terranova, por ejemplo, se desprendían grandes bloques de hielo de debajo de los camiones y nos cortaban el paso.

– Porque las ráfagas de viento te pueden sorprender y desplazarte o hacerte caer repentinamente.

– Porque un ciclista que sube una cuesta a veces no tiene un trayecto rectilíneo, sino que el esfuerzo de pedaleo le hace ir en zigzag.

– Porque un ciclista está más expuesto a que se le choquen o metan en los ojos, cegándole momentáneamente, los insectos, el polvo, el polen en suspensión, las hojas, etc.

– Porque se nos puede cruzar un animal o perseguirnos sin que otros conductores se percaten de ello… A nosotros nos atacó una perdiz loca y también nos han perseguido varios perros.
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– Porque puede haber baches u objetos que obstaculicen el camino y que solo se vean en el último momento por las condiciones de luz o desnivel del camino.

– Porque en un cambio de marchas se puede atascar alguna pieza (la cadena, el cambiador) y de repente te quedes literalmente parado.

– Porque a veces el ciclista tiene un movimiento reflejo (quitarse un bicho, parpadear si el sudor invade los ojos…) que haga perder momentamente la visibilidad o la estabilidad sobre la bici.

– Porque un pinchazo, un radio partido, la caida de una alforja… Puede desestabilizar al ciclista.

– Porque a veces, si vas cuesta abajo a toda velocidad frenando con las dos manos, es dificilísimo y peligrosísimo soltar una mano para indicar un cambio de dirección.

– Porque en condiciones de lluvia el barro o el agua pueden impedir el correcto funcionamiento de las zapatillas de freno.

Generalmente un ciclista experimentado tomará precauciones relacionadas con la mecánica de la bici, equipación de protección, revisión de la carga… Pero nunca estamos exentos de riesgos. Nunca.

¿Más motivos? Comenta o escríbeme…

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