Semana 6: Yield!

Sorry for the delay – You’ll soon be able to read in English about our last days in http://www.pakette.org.

Esta es una versión cada vez menos censurada pero aún algo edulcorada de mi diario personal and it sucks, what did you expect?

IMG_20180705_230231Día 42 del viaje, sábado 30 de junio. Ayer Alex me explicó cómo van los cruces con señal de stop por partida cuádruple. A ver qué tal me va la próxima vez que me juegue la vida.

Pese al privilegio de haber dormido en sofá cama, gentileza de nuestros anfitriones de WarmShowers en Campbellton, descansé reguleras preocupada por la bici de Pak, que una vez más había dejado en la calle, cargada a tope, perfectamente expuesta a la vista y sin ningún tipo de candado. Canadá es un sitio segurísimo, sobre todo la zona rural. Es casi insultante candar las bicis… Pero yo tengo mis miedos arrastrados desde la pérfida Europa y aunque me he relajado bastante y no descargo todas las alforjas, siempre le pongo algún tipo de cierre.

IMG_20180630_232358_909Estamos en la bellísima Quebec, habiendo cruzado el puente hacia Matapédia. Tras recorrer 69 km hemos llegado al filo del chaparrón al camping de Ste. Florence por una carretera con vistas alucinantes del río y árboles frondosísimos. Pescadores de salmón por doquier, tan ufanos.

Hoy dormiré bien porque sí, hoy sí estoy reventada.

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Día 41 del viaje, viernes 29 de junio. Me gusta mucho este camping, Jacquet River Park. Pequeñito, pero con instalaciones muy nuevas, y un tejadito sobre la mesa bajo el cual tendimos toda la colada ayer. No paró de llover durante toda la tarde y noche, pero ya ha escampado y hay que aprovechar antes de que empiece el calor.

Pak pudo ayer subir muy bien vídeos y fotos: de las mejores conexiones que ha tenido. Como llovía a tutiplén, nos abrieron el Visitors Center solo para nosotros. Un detallazo.

IMG_20180630_233240_553Hoy serán unos 60 km y dormimos chez anfitriones WarmShoweros, Christine y Alexandre.

Mucho bochorno todo el día. Claro, pasando por la Bahía des Chaleurs… 😀 Finalmente descargó una buena tormenta que nos pilló a resguardo, de milagro, en una gasolinera abandonada después de haber comido en el Chez Rachel, en Dalhousie.

Hoy he estado potente, no sé por qué. Inexplicable, cuando ayer estaba que no daba pie con pedal. Quizás porque dormí una hora más, o desayuné más tarde, o ya se me pasó la regla, o por las hamburguesacas de ayer, o las vitaminas caducadas del Mercadona. La mayoría de los días estoy hecha puré y sufro a cada pedalada. Hoy fui una batgirl de esas de las que se mofa el payaso ciclista de Oviedo… Me gustaría saber cuál es la fórmula mágica para no amanecer hecha una piltrafa y rendir en condiciones.

¡Muy majos nuestros anfitriones! Nos han hecho la cena y hemos pasado un rato muy agradable con ellos. Los nenes, Samuel y Olivier, de 3 y 5 años, eran muy saladetes y se les veía acostumbrados a tener visita. A última hora ha llegado otra española a plantar su tienda, Clara. Muy jovencita; olé sus ovarios de viajar sola por Canadá.

Día 40 del viaje, jueves 28 de junio. Charlamos un ratillo por la mañana con Meghan y Dustin, nuestros anfitriones: de su trabajo (geólogo y fisioterapeuta), del bilingüismo (el tema es que me fascina y lo saco siempre que puedo) y de maneras de ir en pareja en bici (aprendí el término drafting).

Salimos relativamente pronto para lo tarde que salimos… Me explico: estos pobres se tuvieron que ir a trabajar antes de que nosotros hubiéramos logrado empaquetar.

Los 50 y pico km hasta este camping de Belledune se me hicieron muy penosos. Yo me había despertado muy osa: reglosa, resacosa y agujetosa; me dolía todo y me daban calambres en los muslos. No obstante, Pak soportó estoicamente mi ritmo y mis quejidos.

Hoy hemos fastfoodeado demasiado para mi gusto, el segundo desayuno y las hamburguesacas, conversación con locals incluida. Obviamente no es engordar lo que me preocupa, sino el combustible que le doy a mi pobre organismo, que necesita ingredientes de calidad. Pak casi ni suda, esto es para él un paseillo… Aún así debería cuidarse también.

He pasado la tarde cosiendo una sábana para meter dentro del saco y un pasamontañas “de verano”, tipo burkini, para no volver a abrasarme la cara.

Día 39 del viaje, miércoles 27 de junio. Madrugamos mucho porque nos esperaban 80 km bajo un sol de justicia. Por tercer día consecutivo Pak fue detrás de mí. No sé si se acostumbrará o yo aceleraré mi ritmo, al sentirme más controlada. Quizás ambas cosas, y podamos ir juntos más a menudo.

Esperaba un día tan horroroso, que al final no fue para tanto. Estuvo nublado, así que el sol no castigó como estaba previsto. La carretera era bastante llana y los arcenes más que aceptables. Llegamos a Barhurst antes de lo planeado (también hay que decir que no paramos a comer). Mi zona vulvar, reventada porque de tanto adelgazar, los culottes cortos ya me quedan grandes y se me pliega todo el forro. Solo me es cómodo el de invierno, aunque también voy a probar con uno birrioso y finito que tengo, marca Decartón.

IMG_20180628_135031.jpgCuando Dustin nos dio su dirección fuimos hasta su casa. Conocimos a la pareja, muy jóvenes y majetes, con un nene pequeñito, Elliot, un pelín mayor que el otro Elliott que conocemos, el de Marig y Alan. La muchacha, Meghan, estaba embarazadísima pero como las embarazadas hablan de semanas y no de meses, no me enteré de cuándo le toca y pasé de hacer cálculos. No me pidan matemáticas tras 80 km, please.

Tenían un jardín estupendo y Pak plantó la tienda mientras yo me duchaba. Luego le tocó a él y decidimos ir a cenar al centro, previa consulta a la pareja sobre su parecer, claro. A mí no me gusta usar a nuestros huéspedes de WarmShowers como un hotel.

Estuvieron de acuerdo… Nos dieron las últimas indicaciones por si se iban a dormir y nosotros fuimos al centro a ponernos “tibios” de cerveza bien fría y luego fuimos a cenar al Nectar, un restaurante con una comida asombrosamente buena. Yo me comí una ensalada griega, pero griega de verdad. Con música pop griega de fondo. Y hasta me pedí un ouzo para rematar la jornada.

Volvimos Pak y yo haciendo eses y muy felices, por el bonito puente que llevaba a la calle de nuestros anfitriones. Al entrar al baño el perro Huski la lió parda de emoción y acabamos despertando a los pobres… Bajó Meghan a contener a la fiera.

Día 38 del viaje, martes 26 de junio. La jornada de hoy fue parecida a la de ayer. Pak también detrás de mí, con musiquita para aburrirse menos… Carretera un poco peor; un poco más de calor, poco tráfico. Un hurón y un puercoespín. Comimos en un sitio muy agradable, Mc Miramichi, keto friendly (keto es un tipo de dieta saludable) y también paramos en Miramichi a comprar combustible y comida tras pasar un puente de quitar el hipo con mucho estrés por el tráfico. Ahora estamos a la sombra de manzanos en el camping, fresquito maravilloso. El día ha ido evolucionando favorablemente para lo mal que lo empecé (yo).

IMG_20180627_125107.jpgAnoche me dio una especie de crisis de ansiedad.

Matt nos comentó que en estos viajes siempre habrá un momento en que uno breaks down, se derrumba y yo le dije que ya lo sabía, por otros viajes. Yo me derrumbaré muchas veces y anoche no fue la primera ni mucho menos la última. En cualquier caso, hasta ahora las crisis no me duran mucho.

Objetivamente estoy mejor que en Bruselas, pero no he vuelto aún a la mejor versión de mí, que cifro antes del comienzo de mi declive en picado, a principios de 2013.

Me alegro por el Pak, al menos. Salvo cuando se caga en la conexión wifi o se caga en mí, parece realizado, se le ve bastante bien.

IMG_20180626_143207.jpgDía 37 del viaje, lunes 25 de junio. Hay días (muy pocos) que da gusto pedalear. Hoy fue uno de ellos, sobre todo porque el clima nos vino regalado. El pronóstico era que la lluvia empezaría a las 2 de la mañana y no pararía en todo el día. Sin embargo, a las 7 paró y no volvió a llover. Ha hecho un día fresquillo, nublado, con algo de viento pero sin aplastar, oye, sumamente agradable.

Hemos hecho 62 km desde St. Louis de Kent a Baie Ste. Anne por una carretera bastante llana, sin arcenes la mayor parte del tiempo pero sin mucho tráfico tampoco. Los últimos km tuvimos el viento de espalda, ¿qué más se puede pedir?

Pak decidió ir detrás de mí todo el tiempo, y como enseguida me gritó: “¡No cruces la cadena!”, hice el experimento que me había propuesto él otras veces, de ir todo el trayecto con el plato mediano solo, y subiendo y bajando piñones según fuera necesario. Me duelen las rodillas de forzar en las cuestas, pero me ha ido bastante bien.

IMG_20180630_202859_240De vez en cuando miraba por el retrovisor a Pak y tenía cara de estar muerto del asco de ir a mi ritmo. Puede que sea su cara de ciclista, no sé… Pocas veces le veo la cara mientras pedalea, por eso de que va por delante. Le pregunté varias veces si me quería sobrepasar y dijo que no tajante. Pero también me confesó en una ocasión que iba aburrido… (Omitió amablemente el “y a punto de cortarme las venas”).

No sé cómo harán otras parejas de ciclistas… Nosotros no creo que nunca logremos encontrar un ritmo que nos cuadre a ambos. Soy así de optimista siempre.

Día 36 del viaje, domingo 24 de junio. Contemplé un ratillo al Pak esta mañana mientras dormía… Es un privilegio que me brinda el dormir en tienda y que el sol salga a las 5 y pico de la mañana. Me puse las gafas y todo. Es guapo, el jodío. Bueno, a mí me gusta 🙂

Recorrimos unos 30 km en bici por el parque natural. Sí, en nuestro día “de descanso”. Pero mereció mucho la pena por que vimos un castor y oímos las “ranas de la cuerda de guitarra rota”. Hay que oír el vídeo de Pak para comprender de qué hablo.

Al final ayer Pak se rapó, pero yo no (ni me teñí). Mi planeadísimo día de cuidados de belleza se limitó a una ducha y a cortarme las uñas, no fuera a ser que los lugareños las confundieran con mejillones y me las recolectaran.

Estuve vaga total y me dediqué a leer una novelucha mala, mala, una especie de Diario de Bridget Jones pero basado en Outlander. Penosamente escrita, pero tampoco estaba para leer nada más profundo. No digo el título porque me da vergüenza confesar que leo kk.

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