Semana 5: Si te dicen que caí

You’ll soon be able to read in English about our fifth week and beyond at http://www.pakette.org.

Esta es una versión cada vez menos censurada y edulcorada de mi diario personal and it sucks, what did you expect? Para colmo, apenas tengo fotos de esta semana…

IMG_20180626_231322_369Día 35 del viaje, sábado 23 de junio. Nos quedamos dos noches más en el camping Daigle para reorganizarnos, raparnos y descansar, porque yo estoy muy floja y no sé muy bien qué me falta, si vitaminas, minerales, descanso… Me voy a tomar unos complementos vitamínicos que tengo por ahí, del Mercadona y probablemente caducados, para más inri.

Hoy fuimos a St. Louis a comprar varias cosas: más repelente para bichos, tinte para mis numerosísimas canas, comida… Incluso un gorro de lana de cazador aguerrido, que estaba rebajado y a mí me hará falta, si me rapa el Pak. A ver si no lo pierdo porque van dos gorros extraviados en lo que llevo de viaje.

Los del camping han improvisado una barbacoa y nos hemos comido dos hamburguesacas y “curly chips”, virutas de patata cortadas con un artilugio de plástico impulsado con un taladro, ¡muy curioso!

Día 34 del viaje, viernes 22 de junio. Tardamos bastante en salir hoy porque esperábamos una llamada importante.

La espera me vino bien por motivos poco poéticos… Llevaba dos días sin k.g.r. (lo siento, too much information, pero este no es un blog de princesas) porque en casa de Alana y Daniel no pude, yo creo que por miedo a que el nene abriera la puerta del baño. Interesantes criaturas, los niños, y al mismo tiempo abominables por su curiosidad sin límites, incansable y muy cansina al mismo tiempo (espero que no me lea Alana, que sabe español; si me lees, que sepas que tienes un niño encantador y listísimo. No son los niños… Soy yo).

Día 33 del viaje, jueves 21 de junio. Tras detenernos a ver la increíble playa de 12 km junto a la casa de Pierre y Carmen, recorrimos 40 km por una carretera bastante agradable (agradable quiere decir “sin cuestas ni tráfico”). Paramos para comer y llegamos a buena hora el camping Daigle, cerquita de St. Louis de Kent.

Lo peor del día fue un tramito de supuesta carretera provincial que era puro lodo. Pak se cayó en un charco y por suerte no se hizo daño, pero luego hemos pasado dos horas limpiando todo el barro. Como no hay dos sin tres, toco madera para que mañana ni los días sucesivos volvamos a tener un tropiezo.

Me hubiera gustado usar la piscina climatizada. Quizás por la mañana.

Día 33 del viaje, jueves 21 de junio. Ya es verano y se nota, de repente. Nos despedimos calurosamente de Alana, Sebastian y Victoria y pedaleamos despacito, sabiendo que no había prisa para recorrer 40 km hasta la Bahía de Bouctouche, donde viven nuestros siguientes anfitriones de WarmShowers, Pierre y Carmen.

IMG-20180622-WA0005Paramos en Cocagne (me acordé del pays de Cocagne que cantaba Jacques Brel) a comprar miel y mermelada para regalar a los anfitriones y, de paso, ya que la tienda tenía de todo, yo me compré una bandera de Acadie para coser a mi maltrecha chaqueta, manchada de pegamento reparador de paketten pises. También aprovechamos para cambiar el tornillo que une mi luz delantera con el muelle de sujeción, que era demasiado corto y se aflojaba a cada bote.

Durante todo el viaje Pak había ido detrás de mí (se nota cuando no hay prisa) pero el tramo tras Cocagne se desesperó y me adelantó. Le comprendo, ya iba medio quemado de haberme tenido que reparar la cadena por enésima vez y encima cambiarme el tornillo bajo un sol de justicia.

Yo le decía que iba muy empajarada con el calor y no podía ir más rápido, así que me esperase donde quisiera.

Y ahí iba yo rodando, medio mareada, con el piloto automático (no sé ni qué marchas ponía), cuando de repente rebasé el asfalto, resbalé hacia abajo en el escaloncillo de unos dos centímetros entre el asfalto y el arcén de gravilla y perdí el equilibrio. De repente me vi en el suelo, desparramada por todo el carril derecho. Por suerte el coche de detrás iba a suficiente distancia para verme y aminorar. Paró en mitad de la carretera (no había apenas tráfico) y la copiloto me preguntó si estaba bien. Y sí estaba bien, un susto nada más y un raspón en la rodilla izquierda. Levanté la bici, les tranquilicé, se fueron y fue entonces es cuando me di cuenta de que me faltaba una zapatilla. La busqué con la mirada y ahí estaba, en mitad de la carretera. La recogí rápido porque vi que venía otro coche y cuando ya me rebasó y pasó de largo, me eché a llorar. Me eché a llorar del susto, ahí en diferido, y de la impresión de ver mi zapatilla tirada en la carretera. Las dos veces que he tenido la desgracia de ver accidentes mortales de motoristas en la carretera, había un zapato de la víctima en mitad de la calzada… Me impresiona lo fácil que es que ocurra una desgracia. Si ese coche hubiera estado más cerca y no hubiera respetado la distancia de seguridad… Por suerte en Canadá los conductores cuidan bastante a los ciclistas, al menos en nuestra experiencia, y por estas zonas rurales.

En seguida se me pasó la congoja y al poco trecho me estaba esperando Pak. Paramos a comer en el pueblo, a unos 6 km de la casa de Pierre y Carmen, y a la tarde nos encontramos con ellos, cocinamos juntos y pasamos un ratito muy agradable hablando, sobre todo de rutas ciclistas, pero también del Día de los Pueblos Autóctonos de Canadá y algunos wrongs de la Administración que les ha tocado corregir y que ahora mismo está Trump cometiendo. A la noche seguimos charlando junto a una hoguera muy sanjuanesca.

Día 32 del viaje, miércoles 20 de junio. Por la mañana apareció el nene de unos 4 años, Sebastian, por el jardín y nos estuvo haciendo todo tipo de preguntas. Qué gracioso y curiosete, el nene, está en su etapa why why.

Hemos rodado despacito desde la casa de Alana y Daniel hasta el centro de Shediac para preguntar en el Visitors Centre, tomar un café y pararnos en la biblioteca a trabajar un poco con los ordenadores.

Por la tarde volvimos temprano para llevarle a Alana el papel de lija que nos había pedido y darles los chocolates que les habíamos comprado de regalo. Estuvimos por el jardín agustito con Alana, su bebé de 3 meses, el nene Sebastian y las otras huéspedes, que pensamos que hablan ruso o búlgaro entre ellas, Victoria y Vito.

IMG_20180626_194410_127.JPGAl final me lié haciéndole una camiseta con nuestro logo al nene pero bueno, mereció la pena porque le hizo mucha ilusión. Luego rodamos a tomarnos una birrilla al centro y volvimos justo a tiempo de despedirnos de Daniel, a quien ya no vimos al día siguiente.

Día 31 del viaje, martes 19 de junio. Llovió torrencialmente toda la noche, pero a las 7 paró y cuando salimos del camping, a eso de las 11, ya estaba la tienda y las bicis completamente secas.

Cruzamos el puentaco de 13 km de nuevo en el bus; la conductora era amable, pero menos charlatana que Mario. Durante los 13 km de trayecto sacamos al Paketten Pis para hacerle una foto y una pasajera nos contó que ella tenía un gnomo viajero también, que lo había olvidado en la tienda del centro de interpretación de Cap Jourimain. Llegamos a hacernos una foto pero por desgracia la conductora del bus la apremió para subir y no sabemos cómo contactar con ella. Con Mario no habría pasado…

Rodamos 82 km por carretera, con buenos arcenes pero el viento en contra (ya empezamos…). Nos habíamos propuesto llegar a Shediac porque Alana nos había ofrecido acampar en su jardín… Pero hemos de confesar que a nuestro paso vimos 14 campings en el camino y tuvimos que resistir mucho la tentación de dejar de luchar contra el viento.

IMG-20180620-WA0006Alana y Daniel son encantadores y su jardín es paradisiaco. Les hemos pedido quedarnos un día más y han accedido; qué alivio porque llevamos 8 días pedaleando, más o menos esto:  27+54+64+82+75+35+53+82. Para mayor deleite, tienen el palo perfecto para hacer de pata de FU.LA.NA y lo hemos adoptado.

Día 30 del viaje, lunes 18 de junio. Hoy esperaba un día de mierda bajo la lluvia en carreteras llenas de cuestas y como me esperaba lo peor, al final me ha resultado hasta agradable.

Nos ha llovido un porrón, sí, y cuestas ha habido alguna, pero mucho tramo fueron carreterillas suaves junto a la costa y con poco tráfico. Bonito, el pueblillo Victoria donde un turista entusiasmado salió en mitad de la calzada a hacernos una foto. Muy agradable también el parque provincial con esa escaleraca a la playa (que corona la última entrada en http://www.pakette.org); una pena que no dejen acampar.

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Si mosquito pica arriba d’oreja…

Hoy de nuevo contamos nuestra historia a tres personas y es en esos preciosos momentos de anecdotillas que la gente se ríe con/de  nosotros (por ejemplo, de que amanecí con una oreja de Dr. Spock, por mor de un mosquito) y se nos calienta un poquito el corazoncito.

Hemos bajado a pie de puente y mañana saldremos de la isla. Una pena pero hay que volver a los osos y al viento en contra.

Día 29 del viaje, domingo 17 de junio. Nos hemos despedido con una leve resaca de Jack y Tess, la australiana que llegó ayer al camping, después del atracón que nos pegamos de bogavante, pan con ajo y cerveza de anoche. Jack se ha portado genial, nos invitó a cenar y también a desayunar…

Hemos hecho unos 30 km, entre sendero y carretera, para llegar a un bonito camping al sur de Charlottetown. IMG_20180626_194235_960Hicimos colada pero no se nos secó bien, así que al final apechugamos y pagamos secadora. Lo de tender ropa en parte es racanería, en parte miedo a que se nos estropee la ropa técnica de deporte en la secadora. Al final hemos montado el chiringuito en la laundry room y tenemos ropa tendida por las estanterías, porque no queríamos meter todo en la máquina. Mañana nos esperan lluvias… No creo que logremos salir mañana de la isla. Será el martes…

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