Semana 4: perdices psicópatas of the Green Gables

You’ll soon be able to read in English about our fourth week at http://www.pakette.org!

Esto es una versión censurada y edulcorada de mi diario and it sucks, what did you expect?

IMG_20180616_213938Día 28 del viaje, sábado 16 de junio. Hoy hemos recorrido unos 75 km por carretera y parques provinciales, para llegar al norte y ver algo de costa hasta Cavendish, donde tienen montado todo el negocio redondo lirondo de Ana de las Tejas Verdes.

IMG_20180617_003246Conocemos el personaje y yo leí el libro de adolescente (¿y quién de mi generación no conoce a la de Green Gables?) pero nos apetecía aprovechar más el tiempo para pararnos a ver acantilados y playas de arena roja.

Incluso rodamos en paralelo a ratos, ¡qué excepcional y agradabilísimo! Nunca rodamos en paralelo; más bien suele ocurrir que yo me arrastre kilómetros más atrás, resoplando y sufriendo, ansiando a cada cambio de paisaje vislumbrar al Pak esperándome en el horizonte.

Lo mejor del día: tenemos ya nuestros carnets anuales para ir a cualquier reserva natural de Canadá, así que esperamos ver mucha naturaleza… Y los mosquitos nos esperan también frotándose las patitas con impaciencia.

Día 27 del viaje, viernes 15 de junio. Nos llovió toda la noche en el camping de North Lake, East Point, pero a las 6 paró, salió el sol y a las 10 se nos había secado ya totalmente la tienda, mientras desayunábamos los dulces portentosos de Valerie.

Yo tuve que colgar de la bici unos calcetines que había lavado el día anterior y que no se me habían secado, pero no di espectáculo calcetinil: hicimos 80 km de sendero sin cruzarnos con más de 5 personas.

Los dos tuvimos un susto con una perdiz loca, suponemos que defendiendo su nido porque lo que hizo nos pareció extraordinario: a Pak lo persiguió y a mí, a los 5 minutos, se me cruzó por delante y casi me mato. Pero al margen de la perdiz kamikaze el trayecto transcurrió sin incidentes, con dos paraditas en St. Peter’s y en Morell para hacer un par de preguntas en el Visitors Center y comprar, respectivamente. A pie de supermercado hablamos largo y tendido con dos abueletes, uno de ellos ciclista experimentado que nos dio un par de valiosos consejos sobre Quebec y Toronto.

 

IMG_20180615_234451Lo bueno de desandar una ruta ya conocida es que pude pedirle a Pak que no me esperara, que llegara al camping Trailside y estuviera a su aire mientras yo iba a mi ritmo. Y me fui parando a hacer fotos a los preciosos humedales, cantando y hablando sola, tan ufana… Los últimos 3 km los hice a pie, porque ya mis partes blandas no daban para más. En mitad del sendero me cambié el culotte por un pantalón normal porque me rozaba todo y no podía ni caminar, ahí os muestro mi nalgamen serrano, viles mosquitos, picadme si os da tiempo.

Jack nos invitó a salchichas, aportamos nosotros la verdurita, y estuvimos agustito con Gail, Nancy, Bud, Oliver y Jack charlando y cantando (Gail y yo) en el karaoke –invocando una lluvia que por suerte no se dio por aludida.

Yo me acosté agotada por los 80 y pico km, rezando por que las picaduras no me despertaran de dolor en mitad de la noche, como me había pasado el día anterior.

Día 26, jueves 14 de junio. Noche regular y mañana turbia con discusión incluida. No me gusta ser la paquete del Pakette, pero reconozco que en parte es culpa mía. Nuestro dúo dinámico es muy comunista: cierto control, digamos, paternalista, en teoría hasta que una sea autónoma e independiente, pero entre tanto una está en un limbo cómodo en el que no le falta nada, así que qué pereza, eso de independizarse y ser capaz de gestionarse autónomamente.

… Corramos un (es)tupido y frondoso velo.

IMG_20180614_133522Hemos llegado a la costa noreste; por sendero hasta Souris y luego carretera bajo la manta de lluvia hasta North Lake. Veremos, ahora con el paseito al faro de East Point, si mereció la pena.

Mientras hacemos tiempo a que llegue la noche estuvimos en un “bote pirata” de cafetería donde Valerie nos contó su vida y sus inviernos viendo focas sobre el océano helado, desde la mismísima ventana donde cocina los dulces deliciosos con los que nos deleitó.

IMG_20180614_233510.jpg… Y con el paseito vimos que mereció la pena la pedalada hasta el gélido noreste, sí… Nos impresionó nuestra primera playa de arena roja, en el faro de East Point donde se juntan tres mareas. Luego nos metimos por un senderillo que nos recomendó la dueña del camping y, entre dunas y humedales, llegamos a una playa desierta, muy planetadelossimiesca: parecía que iba salir ahí Charlton Heston y arrodillarse entre sollozos, pero qué va, ahí no había ni el Tato, ni un triste plover que nos piara a la oreja. Recogimos un par de plásticos para aportar algo al planeta y volvimos al camping a cenar alguito y dormir.

IMG_20180615_231339Día 25, miércoles 13 de junio. Enfilamos hacia St. Peter’s por el sendero. Allí compraremos comida y seguiremos hacia el noreste de la isla. A partir de las 22:00 y durante las 30 horas siguientes, el pronóstico es que no pare de llover, como nos pasó en Brule.

Hoy hemos dormido bien y a la mañana intercambiamos datos de contacto con la pareja simpática de ayer, Lee Ann y Wes.

Yo estoy muy agobiada con una cuestión pendiente en Bruselas pero se me pasará en cuanto tenga que lidiar con otras  preocupaciones más acuciantes, como los mosquitos…

Al llegar a un punto del sendero con baños, se me ha metido entre ceja y ceja que acampásemos ahí aunque no hubiéramos hecho más que 50 y pico km y fueran las 4 de la tarde nada más. “Muy bien, pues la tienda la montas tú”, me ha dicho Pak, y genial, por fin me ha dejado practicar… No la he logrado tensar tanto como él pero puesta está… Y además, si no practico, ¿cómo narices voy a aprender?

Estamos a pie del sendero y han pasado dos chavalines en moto pero no creo que se chiven porque quid pro quo, si tú dices que me viste, yo diré que ibas en moto por un sendero prohibido para vehículos a motor…

En todo caso, la acampada libre está tolerada mientras no se apalanque uno… Y nosotros saldremos de aquí temprano para hacer unos pocos kilómetros hasta la costa. Y luego ya… ¡A refugiarse de la lluvia tocan!!

Día 24, martes 12 de junio. Retraso en nuestra salida de Charlottetown por una gestión que teníamos que hacer y que, al menos a mí, me quitó el sueño. Fuimos a la biblioteca y estuvimos dos horas revisando y redactando un par de e-mails.

Por la tarde hemos hecho unos 20 km para ir al camping Trialside de Tricadie porque no podemos permitirnos tan a menudo estos lujos de B&B.

IMG_20180617_150007.jpgJack, el dueño del camping, es un hombre muy majete con un pasado fascinante. Ahora es pintor de brocha gorda y manitas que vive medio año aquí y medio año en Alberta. El edificio es la antigua oficina de correos que había al lado de la vía del tren. Hace un siglo el tren aminoraba a su paso por este edificio para colgar un saco de correos y recoger otro, y la doña de Correos aquí, en esta misma barra donde hemos cenado, clasificaba las cartas y paquetes. Por estas maderas han pasado noticias buenas y malas, palabras de amor y de dolor, negocios y narraciones que quizás perduran en algún cajón o museo, aunque hayan muerto quienes las pensaron, sintieron, redactaron y leyeron.

Esperemos dormir bien y que mañana nos depare nuevos horizontes y mejores humores.

Día 23, lunes 11 de junio. Día de descanso. Trazaremos la ruta para nuestros siguientes días en la isla.

Amanecí oscura y rarita, pero se me pasó en cuanto comí. Para los momentos en que estoy así, hay que llevar un terrón de azúcar en el bolsillo y lanzármelo a la boca desde lejos.

Hemos comprado una pata nueva para FU.LA.NA que por desgracia no nos sirve y nos la tendremos que comer con papas. También tenemos ya pegamento para reparar por enésima vez al Paketten Pis, animalico… Si es que es de un delicado…

Pak está cocinando en el B&B Aloha mientras yo tengo el privilegio de hojear los libros de Keltie sobre la isla, en concreto sobre las penalidades del transporte entre la isla y el Canadá continental, antes de que se construyera el puente.

Paseitos y degustación de cervezas locales… Hemos visto medusas en el puerto, ¡docenas!!! Dos especies distintas al menos. Los lugareños nos preguntaban qué mirábamos con tanta atención. Era obvio que éramos forasteros porque NO llevábamos sandalias ni íbamos en tirantes, como ellos (¡hacía frío!).

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