El primer día en el Camino de Santiago nos dejó algo deshinchados: las 4 ruedas, de hecho. Las semillas de abrojos son auténticas máquinas de matar en lo que a neumáticos se refiere. Pensé que sería otra cosa eso de “irse de pinchos” por el Camino…
Zamora, espectacular. No la había visto desde 1994, y ha mejorado una barbaridad.
Del segundo día me quedo con la preciosísima presa junto a Muelas del Pan.

Y hoy, el albergue de Quintanilha (Portugal) es todo para nos; ¿qué más se puede pedir? Dejo mucho por escribir pero hay que descansar. Nuestras bicis Topbike y Rock Rider me recuerdan mucho a Playa Paraíso. Mis amigos sabrán de qué hablo… Boa noite!